BIENVENIDOS A SHEINSCIENCE
- she in science

- 9 oct 2022
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 23 nov 2022
Efecto Matilda: prejuicio en contra de reconocer los logros de las mujeres científicas, cuyo trabajo a menudo se atribuye a sus compañeros de género masculino.
Este término fue acuñado por Matilda Joslyn Gage en su ensayo «La mujer como inventora».
Es necesario conocer el nombre que se le da a un problema, pero más importante es ser consciente de él y comprender lo que ocurre. Por ello, vamos a hablar brevemente del caso de Martha Chase y Alfred Hershey. Si te interesa el mundo de la biología seguramente conocerás los experimentos de Hershey-Chase, los cuales permitieron finalmente demostrar en 1952 que el ADN es la base del material genético y no las proteínas. Gracias a esto, Alfred Hershey compartió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1969 con Max Delbrück y Salvador Luria por sus “descubrimientos relacionados con las estructuras genéticas de los virus”. Sin embargo, Martha Chase no se encontraba entre los premiados.
Desgraciadamente, no es el único ejemplo que podríamos poner, y por eso hemos creado este blog. Nuestra intención es luchar contra el “Efecto Matilda” contando las historias de las científicas olvidadas así como el importante valor de la mujer en la ciencia, demostrar la falta de oportunidades para poder iniciar proyectos y por qué la clara necesidad de referentes femeninos.
Pretendemos dar una mayor visibilidad a las situaciones de discriminación que han sufrido las científicas tanto dentro como fuera de España y que a día de hoy, seguimos encontrando.
Aunque en pocas ocasiones se haya tenido en cuenta la labor de la mujer en la ciencia, siempre ha sido fundamental en hallazgos y descubrimientos de gran relevancia. Contaremos las vidas de investigadoras ilustres como Margarita Salas, la científica española que patentó la ADN Polimerasa; Marie Maynard Daly, la primera mujer afroamericana en obtener el doctorado en química; o Tsuneko Okazaki, que participó en el descubrimiento de la síntesis discontinua de una de las hebras de ADN durante la replicación del material genético. Gracias a su trabajo, tanto el de las mujeres que han pasado a la historia como el de las muchas otras que no han tenido el reconocimiento merecido, vivimos en un mundo más avanzado.
Según datos del Gobierno de España [1], en 2019 el 41% del personal investigador en nuestro país eran mujeres, un dato que se encuentra por encima de la media de Europa. Sin embargo, no hay nada que celebrar, ya que de este porcentaje tan sólo el 23% ocupan cargos de poder. Además, menos del 30% de los investigadores y científicos de todo el mundo son mujeres, según datos de la Organización de las Naciones Unidas [2].
Con los años, el interés por la ciencia y la tecnología por parte de las mujeres ha aumentado. Posiblemente esto se deba principalmente al auge del movimiento feminista y a las redes sociales, que permiten a las científicas y/o divulgadoras una plataforma donde difundir su propio mensaje, pudiendo llegar a miles de personas de cualquier lugar de manera más rápida y simple. Aún así el interés continúa siendo mayor en hombres con un 19%, frente al 14% en mujeres (Gráfico 1).

Gráfico 1. Evolución del interés espontáneo por la ciencia y tecnología según sexo y grupo de edad en 2008 y 2018. Datos obtenidos a partir de 5.200 entrevistas personales de la Encuesta de Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología (FECYT). [1]
Como estudiantes de bioquímica, todo lo mencionado anteriormente es un tema que nos toca muy de cerca y que por desgracia vemos a diario. Por eso, queremos aportar nuestro apoyo a todas estas investigadoras en forma de visibilidad y reconocimiento, para que tanto nuestra generación como las siguientes podamos vivir en una sociedad igualitaria.
Referencias:
[1] Científicas en cifras 2021






😀Qué interesante!!!! No sabía que el Ministerio de Ciencia hacía este tipo de investigaciones. Gracias